lunes, 7 de julio de 2008

¿Por qué salvar el mundo?


Buena pregunta… La verdad, no lo sé. Especialmente después de la peli que fui a ver anoche. Hombre, no. No voy a decir el título. No me parece bien. Tampoco se merece mi publicidad, tras dejarme medio en coma durante dos largas horas en una sala minúscula (cosas de la versión original).

El problema es que el virus del cine de autor se está transformando. Es cada vez más difícil detectarlo a tiempo, ya que consigue engañarte, disfrazándose, introduciéndose en el alma de dires que, hasta hace poco, se dedicaron a la creación de algunas de las obras maestras del cine de acción. Sí, ya os he dado una pista.

El señor en cuestión ha sido víctima de esta bacteria asesina, que se ha adueñado de sus facultades para dar vida a dos horas infumables de conflictos interiores y exteriores, mal maquillados detrás de un acontecimiento goloso (un atraco violento, más pistas…).

En primer lugar, el reparto es absolutamente nefasto. Una estrella de Hollywood con carita de bueno, incapaz de cambiar de registro, que hace de cagueta histérico y que me recuerda mucho a otro actor mucho más famoso que, cada vez que le veo en pantalla, me entran ganas de partirle la cara por lo nervioso que pone.

El mayor del reparto fue aún peor. Te hacía pensar que se habían cargado a la persona equivocada. Por lo menos, no hubiésemos tenido que sufrir semejante animal gruñón, poco agraciado, de cuello torcido, que, por cierto, pasa de una lucidez extrema a indeterminados ataques de senilidad, sin venir a cuento. O chocheas o no. ¡Pero no todo a la vez!

Si no fuera bastante, en la peli, se tiran hora cincuenta de las dos que dura el truño introduciendo la historia. Vemos repetidos los acontecimientos bajo distintos puntos de vista (qué modernos…), acontecimientos en los que no pasa nada de nada (where are you Tarantino???).

Y, por favor, el atraco… Yo no he visto un tiroteo más chorra en mi vida. Irreal, por decir algo… ¡a favor! El primer tiro es casi una caricia. El segundo lanza al malo a unas tres millas del sitio, rompiendo una puerta de cristal. ¡Todo con la misma pistola! Supongo que será de calibre variable. La persona que dispara (por cierto, herida) cambia de calibre a través de un botón, que cambia automáticamente las municiones. En fin, que me lo pego yo el tiro…

No voy a seguir más porque me pongo enfermo pensando que he tirado casi siete euros para ver semejante bodrio.

De todas formas, es la demostración de que hasta el héroe, no sé, Bruce Willis, por ejemplo, tendría serías dudas a la hora de salvar el mundo. Este mundo en el que ya no se respeta nada, ni tan siquiera el cine de acción.

“Si envías a alguien a salvar el mundo, asegúrate de que le gusta como está”, XXX.

El que aún no haya entrado en Brasilelite.com, ¡se las verá conmigo!

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